No
podemos abordar el tema del sostenimiento de la Iglesia sin tener en
cuenta los grandes mitos que, en general, están presentes
en la mente de la mayoría de las personas (creyentes o no).
El
tema del dinero en la Iglesia aparece siempre como envuelto en un
halo de misterio. En parte por desconocimiento, en parte
por herencias culturales, en parte por prejuicios y en
parte por difundidos casos poco transparentes, lo cierto es
que los fieles saben muy poco acerca del tema.
Todos
estos elementos, potenciados por la falta de información,
dan por resultado una serie de presunciones, algunas de las
cuales terminan por convertirse en certezas que luego se difunden
como si fueran verdades evidentes... a pesar de ser erróneas.
Algunos
de los grandes mitos sobre el tema del dinero en la Iglesia, en
resumen, pueden ser:
"La Iglesia es rica". "Tiene
propiedades y emprendimientos económicos que casi la equiparan a
las mega empresas".
"A la Iglesia la mantiene el Estado. El Artículo 2 de
nuestra Constitución Nacional parece no dejar dudas respecto al
tema".
"Las parroquias recaudan fortunas". La idea es que
"nadan en la abundancia" porque "los fieles
aportan enormes cantidades de dinero".
"A los curas les paga el sueldo el Estado"..., por
lo tanto "no tienen problemas económicos". "Los
curas son ricos".
"La Iglesia tiene privilegios" y "no paga
ningún impuesto".
"Los curas son `mangueros´ (siempre piden más)".
"Está mal que le pidan a la gente" (los motivos
invocados son diversos).
"La Iglesia debe ocuparse sólo de las cosas espirituales y
no mezclarlas con temas de dinero". "Está mal
hablar de dinero dentro de la misa".
Podríamos
seguir enunciando mitos... incluso puede notarse que hemos omitido
"las riquezas del Vaticano" porque queremos
circunscribir el tema sólo a la Iglesia Argentina (1)
Es
notable constatar que estas afirmaciones están profundamente
arraigadas en la conciencia de muchos fieles y son asumidas
naturalmente como verdaderas sin ningún análisis ni matiz.
Es
cierto que todos conocemos algún caso que puede llegar a sustentar
alguna de estas afirmaciones (ejemplos de abundancia, de
ostentación, e incluso de manejos económicos cuestionables), pero
son precisamente estos casos -no tantos ni tan frecuentes- los que
llevan a generalizaciones que impiden conocer mejor la verdad.
Desde
estas páginas queremos contribuir a esclarecer estos temas.
Para tener mejor perspectiva, analizaremos primero algunas causas
que han contribuido a la génesis de estas generalizaciones y luego
algunas de sus consecuencias para la vida pastoral de la Iglesia.
A
continuación intentaremos -como hemos dicho en la presentación-
responder algunas de las preguntas más frecuentes que todos nos
hacemos en torno al tema del dinero en la Iglesia Argentina y que
están en la raíz de estos grandes mitos.
Sabemos
que los mitos seguirán existiendo, porque tienen una raíz cultural
muy profunda, pero conocer la verdad será, al menos, una
contribución que nos hará bien a todos.
(1)
Por otra parte, el propio Vaticano da a conocer su rendición de
cuentas todos los años, y envía sus balances completos a todos los Arzobispados y Obispados del mundo. Esta
información no siempre es reflejada por los distintos medios
de comunicación.