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La
pregunta "¿cuánto gana un sacerdote?" no tiene una única respuesta, y debemos explicar por qué.
La
mayoría de los fieles no saben de dónde sale el dinero para que
vivan los sacerdotes. Muchos creen el Obispo les paga un sueldo
-como lo haría el dueño de una empresa-, y hay quienes todavía piensan que el
que les paga es el Estado.
La
verdad es otra: es cada comunidad la que debe "procurar la
honesta sustentación del clero y sus ministros"(1). Por lo tanto,
la mayoría de los sacerdotes vive de la retribución que su parroquia le
puede brindar.
Por
otra parte, la Iglesia en Argentina no tiene normas que establezcan
los criterios para fijar montos comunes, porque las realidades
socioeconómicas y pastorales de cada diócesis y cada parroquia son muy
distintas entre sí.
Así,
puede verse que un sacerdote de una parroquia de bajos recursos
recibirá de su comunidad una asignación muy humilde. En
algunas diócesis con comunidades muy pobres a veces se establece un
monto mínimo para cubrir las necesidades más elementales de los
sacerdotes. En estos casos se recurre a fondos solidarios que se
mantienen con los aportes de otras parroquias u otros sacerdotes.
Para
el caso de las parroquia con muchos recursos suele haber límites:
Las diócesis muchas veces suelen fijar topes -de acuerdo a la
antigüedad y al cargo pastoral- por obvias razones de principios.
Forzando una simplificación, y sólo a fin de tener alguna medida
de referencia, podemos decir que la asignación de los sacerdotes en
estas parroquias más pudientes, en general no suelen superar al
sueldo equivalente de un empleado administrativo privado de la zona, con antigüedad
proporcional. Pero no son tantas las
parroquias que pueden llegar a esta proporción: la mayoría de
nuestras parroquias son modestas, y muchas no llegan a sustentar a
su sacerdotes.
Podemos
agregar algunas aclaraciones complementarias:
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Notemos
que hablamos de asignación y no de sueldo, porque el sacerdote no
es empleado de su comunidad, sino que está a su servicio el cual,
por razón de justicia -y de supervivencia- debe ser retribuido.
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Es importante distinguir los gastos propios de la función
sacerdotal, de lo que son gastos personales (ropa, libros, etc). Las
asignaciones son para gastos personales, aunque muchos sacerdotes
los utilizan también para gastos pastorales.
-
Los sacerdotes pueden tener otros ingresos como por ejemplo, por
capellanías (colegios, hospitales, etc) o donaciones personales. Al
respecto, vemos que en muchos lugares de nuestro país este tipo de
ingresos son los que permiten la subsistencia del sacerdote, porque
sus comunidades son demasiado pobres como para brindarles un
sustento mínimo.
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Un
sacerdote, en general, recibe de su parroquia una
asignación que no suele ser mayor al equivalente de lo que
percibe un empleado administrativo privado de la zona donde
vive. |
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