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Compartir
presenta las siguientes características:
Pastoral:
Compartir es un plan pastoral de sostenimiento integral de la
obra evangelizadora, con todo lo que implican los conceptos
“pastoral” y “sostenimiento”.
Sucede
que culturalmente tendemos a reducir sostenimiento a lo económico,
y a divorciar lo económico de lo pastoral, como si fueran
compartimentos estancos y antagónicos. Las dificultades que se
plantean en una comunidad por esta manera de ver las cosas son
muchas y obvias.
Compartir
propone “reconciliar” la pastoral con su sostenimiento, para
asumirlos como una unidad.
El
plan es, entonces, una herramienta que naturalmente debe estar al
servicio de la tarea evangelizadora de cada comunidad (para
sostenerla) y tiene que llevarse adelante en función de los planes
pastorales, a los cuales se integra y subordina.
Integral:
Porque trabaja simultáneamente sobre varios aspectos de la vida
comunitaria diocesana y parroquial. No basta una buena catequesis si
no va acompañada de gestos comunitarios concretos, no bastan las
buenas colectas si falta transparencia. Gran parte de su eficacia
depende del trabajo convergente de las áreas.
Por
otra parte, la propuesta no recae sólo sobre los agentes
interesados sino que busca involucrar a toda la comunidad: los párrocos,
los consejos, los equipos, las instituciones, los fieles... Todos
están llamados a participar de acuerdo al lugar que ocupan en la
comunidad, porque el espíritu del Compartir debe llegar a todos.
A
medida:
Cada comunidad conoce mejor que nadie cuáles son sus fortalezas,
sus limitantes, su modo de ser y trabajar. Por eso, aunque tenemos
un objetivo y acciones en común, cada diócesis y cada parroquia
debe adaptar las propuestas a su realidad.
Sin
esta adaptación necesaria, Compartir será vivido como un cuerpo
extraño a la comunidad, o se convertirá en una estructura
paralela, superpuesta a otras instituciones o actividades.
Gradual:
El plan no se realiza de una sola vez. A nivel nacional las diócesis
se van incorporando paulatinamente. En el plano diocesano puede
suceder lo mismo con las parroquias. Y a nivel parroquial las
acciones se van desarrollando por etapas progresivas.
Esto
requiere planificar los pasos a seguir, de acuerdo a las propias
posibilidades, buscando respetar y acompañar los tiempos y procesos
comunitarios.
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Compartir debe
ser fruto de una decisión comunitaria para que cada
parroquia y cada diócesis sean protagonistas y responsables
de su propio camino:
-
Los sacerdotes que quieran llevarlo adelante deben
estar convencidos del espíritu de la propuesta, disponer de
tiempo para animar la tarea, y favorecer la participación
efectiva de los laicos.
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Los laicos que animen el plan deben trabajar en
estrecha vinculación con el clero y los Consejos, actuar
con creatividad e iniciativa y dar participación a
los distintos grupos (como catequesis, liturgia, etc.) en
esta tarea.
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Juntos deben decidir qué lugar y qué prioridad le
dan a Compartir, y cómo se integran las acciones propuestas
a las acciones ordinarias y a los propios planes pastorales
A
través de una buena comunicación, toda la comunidad
debe comprender que Compartir los involucra, porque es toda
la comunidad la que inicia este camino. |
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