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Carta
de los Obispos
a
cada uno de los católicos
Querido hermano, querida hermana:
Te invitamos de nuevo a pensar en
el sostenimiento de la Iglesia, desde la experiencia del amor de
Dios. Es una tarea de todos.
En Jesús hemos conocido la vida
íntima de Dios, que es comunión de tres personas: Padre, Hijo y
Espíritu Santo. Este es el regalo más precioso que nos ofrece, a
través de la muerte y resurrección del Señor. Así comparte con
nosotros su misma vida divina, que nos hace hijos suyos y hermanos
entre nosotros.
Vivimos hoy en un mundo
necesitado de justicia, concordia, y amistad social; de vida digna
y plena para todos. ¿Qué servicio le ofrecemos? Quizás ya
participás o estás cerca de algunas actividades de la Iglesia.
Pero el amor de Cristo nos apremia (2 Cor 5,14). Cada fiel
cristiano ha de ser testigo y constructor de comunión, en su
familia, barrio, y trabajo; en la comunidad parroquial, y como
ciudadano responsable en esta querida Nación.
Por eso reiteramos el llamado a
una participación más generosa, para que ofrezcas tus dones
personales y materiales, al servicio de la obra evangelizadora de
la Iglesia. Mucho hacemos entre todos por el bien de los demás. Y
sin embargo nos urge la responsabilidad compartida de anunciar a
Jesús en todas partes, para que por la fe y el amor crezca su
Reino, que es justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo (Rom
14,17).
Todos somos la Iglesia. Es tiempo
de compartir lo que somos y tenemos, para que el mundo crea y
tenga vida en abundancia. Muchas y graves formas de pobreza nos
afligen, y la Palabra de Dios nos interpela: “Ya conocen la
generosidad de nuestro Señor Jesucristo que, siendo rico, se hizo
pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza” (2 Cor
8,9).
Jesús resucitado te bendiga con su paz
y su amistad
Los Obispos de la Argentina
febrero del 2009 en preparación
de la Pascua
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