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Entre
el 2 y 6 de mayo de 2011 se realizó en Chile, el VIII Encuentro
sobre el Financiamiento de la Obra Evangelizadora de la Iglesia.
Este
Encuentro, organizado por el Departamento Comunión Eclesial y Diálogo
del CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano), contó con la
participación de 33 personas, representando a las Iglesias de
Argentina, Colombia, Chile, Ecuador, Honduras, Nicaragua, Perú,
Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.
Fueron
días de intenso trabajo, oración y fraternidad, que compartimos
en la Casa de Ejercicios Punta de Tralca, un lugar muy cómodo y
también muy inspirador por su magnífica vista al Pacífico.
Esta
vez, a diferencia de las anteriores oportunidades, no sólo se
compartieron las experiencias de autosostenimiento
desarrolladas en cada país, que sino también se realizaron
trabajos en grupos y se redactó un comunicado con propuestas para
el CELAM (que renueva autoridades) y para las Conferencias
Episcopales.
Para
representar a nuestro país y transmitir la experiencia de nuestra
Iglesia Argentina, viajamos Mons. Joaquín Sucunza, Javier Beccuti
y Marcelo Galli.
Aprovechando
nuestro paso por Santiago, compartimos también una reunión con
los responsables del “1%”, el sistema de generación de
recursos de la Iglesia chilena. Fue un encuentro muy enriquecedor,
por el intercambio de experiencias de trabajo y por la posibilidad
de continuar la relación para brindarnos ayuda mutua.
La
hospitalidad de los anfitriones chilenos fue excelente, cuidando
cada detalle y sirviendo a las delegaciones con una remarcable
actitud de servicio.
Este
encuentro en Punta de Tralca sirvió también para reencontrarnos
y consolidar los lazos con nuestros hermanos de otras Iglesias de
América Latina, algunos de los cuales compartimos amistad desde
hace ya algunos años, y con los cuales seguramente seguiremos
trabajando en esta apasionante tarea de impulsar la
corresponsabilidad y el autosostenimiento.
Agradecemos
al CELAM por la confianza que nos ha brindado nuevamente, a la
Iglesia de Chile por la cordialidad con que nos ha recibido, y a
nuestros amigos de las Iglesias Latinoamericanas por la riqueza
que supieron compartir a lo largo de esos días.
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