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Como en otras
oportunidades, en noviembre de 2009 hemos sido nuevamente invitados
por las autoridades del Seminario Interdiocesano La Encarnación
(de Resistencia, Chaco) para brindar talleres de formación a los
seminaristas teólogos de 4º año.
Durante tres jornadas,
entre el 2 y el 4 de noviembre, tuvimos oportunidad de
convivir con estos futuros sacerdotes y reflexionar sobre temas de
economía y pastoral, intercambiar experiencias, y brindarles algunos
elementos que los ayuden a pensar su futuro ministerio pastoral.
Partiendo desde su
propia experiencia parroquial, reflexionamos sobre la
administración de los bienes de la comunidad, destacando la
importancia de saber distinguir entre los bienes propios y los
comunitarios, de aprender a reconocer que todos estos bienes
(propios y comunitarios) provienen del corazón generoso de muchas
personas, y de asumir que la transparencia en la administración es
una manera muy concreta de dar testimonio.
Al día siguiente,
partiendo desde la propia experiencia familiar y personal,
reflexionamos sobre la relación de cada uno con los bienes
materiales, sobre cómo se sienten frente a ellos, y como ven
este tema en su futuro ministerio. Este intercambio fue muy
enriquecedor.
A continuación, brindamos
algunas claves para llevar adelante el trabajo pastoral,
integrando otro aspecto fundamental entre los bienes parroquiales: los
talentos y el tiempo que aportan las personas a la comunidad.
Las líneas trabajadas
fueron la integración orgánica, la participación, la
planificación y la comunicación, asumidas con criterio pastoral y
animadas por una explícita eclesiología de comunión.
El último día
presentamos el espíritu, el fundamento y la práctica del Plan
Compartir, y contamos con la participación de dos invitados con
una vasta experiencia en estos temas: la Lic. Cristina Verón
y el P. Carlos Dellamea, ambos de Resistencia.
Ellos dieron el
testimonio de muchos años de trabajo, en sus propias parroquias,
en el Equipo Arquidiocesano, y en el Equipo Regional del NEA, y
compartieron con los seminaristas no sólo su experiencia, sino
también el entusiasmo que los mueve en estas tareas.
La experiencia de
estos días de trabajo y reflexión fue muy bien valorada por los
seminaristas, quienes manifestaron el interés por los temas
abordados, agradecieron nuestra visita, y evaluaron muy
positivamente estas jornadas.
Queremos agradecer en la
persona del P. Adolfo, Rector del seminario, a todos los
formadores que confían en nosotros y que nos reciben siempre con
la mayor hospitalidad. También a los seminaristas, que con su
cordialidad y gestos de atención, nos hacen sentir como en casa. Les
deseamos lo mejor en este renovado camino de fidelidad y servicio
que comenzarán a vivir a partir de su ordenación.
Y, no podemos dejar de
agradecer a nuestros queridos amigos, Cristina y el P.
Carlos, por la colaboración afectuosa e incondicional que nos
brindan cada vez que les proponemos alguna tarea.
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