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La
Arquidiócesis
de Córdoba implementa desde hace varios años un plan de
pastoral realista y audaz, que incluye importantes acciones para
acrecentar y fortalecer el proceso de Reforma Económica
Arquidiocesano.
Varias
han sido las iniciativas en este sentido: conformación y
sistematización del trabajo de los Consejos de Asuntos Económicos
Parroquiales (CAE) siguiendo sugerencias del Plan Compartir,
mejora de la gestión de la curia arquidiocesana, formación
del clero, etc.
Como
parte de esa acción pastoral, el Equipo de Formadores del
Seminario Mayor de Córdoba Ntra. Sra. de Loreto, entendió que
resultaba valioso y necesario que los seminaristas también
recibieran capacitación sobre Compartir, incluyendo
especialmente el tema en el ciclo de talleres de Formación Pastoral
Práctica a desarrollarse durante el 2008.
E
igualmente, consideraron que sería una excelente oportunidad para
que laicos y futuros sacerdotes pudieran recibir -juntos y en un
mismo ámbito- capacitación sobre temas tan sensibles a las
comunidades, como son la transparencia en la administración de los
bienes de las comunidades, la solidaridad intraparroquial y el lugar
que a cada uno le toca como co-rresponsable del sostenimiento de la
vida de cada parroquia o capilla.
Por
tales motivos, durante el fin de semana del 5 y 6 de abril en
la hermosa casa de retiros que tiene el seminario en Los Molinos,
se reunieron más de 50 personas entre laicos, formadores y
seminaristas, para trabajar sobre los principios y fundamentos
propuestos por el Plan Compartir y cómo aplicarlos en forma
práctica en cada comunidad.
El
día 6, en un espacio generado al fin del encuentro, el Equipo
Nacional trabajó con los seminaristas sobre su relación personal
con los bienes -propios y del seminario-, y sobre la manera
de administrarlos. Se generó un intercambio muy rico, en
donde cada uno pudo expresar sus sentimientos acerca de este tema, y
donde los formadores de seminario pudieron informar a los jóvenes
sobre cómo se administra la casa, y cuál es la problemática que
deberán afrontar cuando, una vez ordenados, vivan en las parroquias
a las que sean enviados.
Fueron
dos días de trabajo muy intenso, con mucha alegría, poco
descanso y muy bien animado por los jóvenes seminaristas, quienes
con toda generosidad, mostraron cómo es su vida en la Casa, e
hicieron participes de sus oraciones a los visitantes, ayudando a
quienes no estaban familiarizados con la liturgia de las horas.
Este
taller fue un paso más que ayuda objetivamente a fortalecer a
las comunidades, y acerca a quienes participaron de él. Los próximos
pasos, serán decisión de quienes animan día a día la vida de
la Arquidiócesis.
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Con
todos los participantes
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Con
los seminaristas y formadores
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