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El 7 de junio
de 2009, la
diócesis de Reconquista realizó su Asamblea Diocesana, como parte
de un proceso pastoral que vienen llevando adelante desde hace
tiempo.
Esta Asamblea tuvo como
lema y eje de reflexión “Caminando hacia la Iglesia que queremos
ser”, y sus objetivos como -Iglesia Diocesana- fueron reflexionar
sobre cómo somos Iglesia, qué Iglesia queremos ser y qué nos está
pidiendo el mundo; y brindar herramientas que permitan sortear
obstáculos (personales, grupales, comunitarios e institucionales)
que dificultan caminar –precisamente- en la Iglesia que queremos
ser.
En las reuniones de
preparación la diócesis propuso al Equipo Diocesano Compartir
organizar la Asamblea, luego surgió la idea que el Equipo Nacional
Compartir aportara contenidos y metodología en base a su
experiencia de trabajo. Y no fue más que conversar un poco para
concretar esta experiencia interesantísima: el Equipo Diocesano se
ocupó de la organización concreta, el Equipo Nacional
–representado por Javier Beccuti, el P. Billy Vido y Marcelo
Galli- se hizo cargo de los contenidos, y juntos trabajamos para
responder al espíritu y a los objetivos propuestos por el obispo y
los consejos diocesanos. El resultado fue magnífico.
De la Asamblea
participaron unos 400 laicos de parroquias e instituciones, la
totalidad del clero (ese día fue domingo) y los diáconos, junto a
su obispo Ramón Dus.
Las parroquias realizaron
un trabajo previo de preparación, reflexionando comunitariamente
acerca de cómo se ven a sí mismos como Iglesia y cómo creen que ve
la gente a la comunidad parroquial. Además pensaron juntos un
objeto, no religioso, que sirviera para representar a la propia
comunidad parroquial.
Las reflexiones, y el
objeto elegido, fueron compartidos al principio de la Asamblea
para comenzar la jornada y presentar a las comunidades
participantes.
A continuación
reflexionamos sobre algunas pistas para pensar o imaginar el
rostro de la Iglesia hoy. Y luego tratamos de comprender la
realidad que, como Iglesia, nos toca vivir: se vieron algunos
datos diocesanos que surgieron de la última evaluación nacional, y
se reflexionó sobre las principales características de nuestra
cultura y cómo impactan en la vida de nuestra Iglesia.
Con estos elementos
abordamos el tema principal de la Asamblea, que es la necesidad de
un cambio en nuestros paradigmas, y la necesidad de una conversión
pastoral en nuestras comunidades.
Por la tarde, buscamos
brindar herramientas prácticas para comenzar a realizar y
concretar este cambio: la planificación, la participación, la
comprensión de la realidad como un todo, la comunicación y el
trabajo en equipo.
Y como para dar los
primeros pasos, las parroquias se llevaron algunas actividades
para continuar el trabajo y difundir el espíritu de la Asamblea en
toda la comunidad.
La Asamblea culminó con
una festiva celebración de la Eucaristía y con el compromiso de
comenzar a llevar a la práctica algunas de las propuestas
compartidas.
La organización del
encuentro fue impecable, la animación musical fue excelente, y el
clima de participación y entusiasmo por parte de la gente fueron
una constante a lo largo de toda la jornada.
La evaluación general fue
muy buena, y llegó a colmar las expectativas de los participantes,
quienes volvieron a sus tareas cotidianas con mucha motivación.
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