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Del 4 al 6 de junio de
2005, se realizó en la casa de retiros El Cenáculo-La Montonera,
Pilar, Buenos Aires, el 5º Encuentro Nacional de Equipos
Diocesanos.
Nos reunimos para
compartir las experiencias de trabajo de estos siete años,
adquirir nuevas herramientas metodológicas y también, para
trabajar juntos en la motivación de quienes llevamos adelante el
Plan en cada lugar.
Fue una experiencia
enriquecedora y sumamente gratificante, acompañada por la emoción
de volver a nuestra casa – La Montonera - en donde realizamos el
primer Encuentro Nacional hace ya algunos años.
En esta oportunidad
participaron más de 80 personas entre laicos, obispos y
sacerdotes, representando a las parroquias, los Equipos
Diocesanos, al Consejo de Asuntos Económicos de la CEA, al Equipo
Nacional y a la Mesa de Coordinación.
El encuentro comenzó con
la reflexión del P. Jorge Eduardo, sobre el tema de la
espiritualidad de Comunión. El sábado por la mañana Mons.
Arancibia nos brindó un marco del Plan y su proyección en
distintos ámbitos de la vida de nuestra Iglesia, y con el P.
Alejandro Puiggari, de la Comisión Episcopal de Catequesis,
trabajamos algunas propuestas para impulsar una catequesis del
sostenimiento de la obra evangelizadora.
Por la tarde, nos
visitaron dos especialistas en capacitación de grupos, con quienes
pudimos reflexionar sobre las distintas maneras de mejorar nuestro
trabajo, especialmente en lo referido al acompañamiento
parroquial.
Por la noche, un
especialista en animación nos guió en una velada en la que, por
medio de juegos, pudimos aprender cómo se puede transmitir un
mensaje de trabajo en equipo a distintos públicos. Realmente
disfrutamos este momento.
Por fin, el día domingo,
trabajamos por grupos de diócesis, parroquias y sacerdotes. Cada
uno tratando temas específicos como animación de los grupos
parroquiales, continuidad de las tareas en diócesis y curias y
sobre el rol del sacerdote como motivador y apoyo espiritual de
los equipos diocesanos.
El encuentro estuvo
marcado, como es habitual, por un clima fraterno de trabajo y
participación. Y, además de los momentos de intercambio de
experiencias, las diócesis tuvieron oportunidad de exponer e
intercambiar algunos materiales y trabajos desarrollados por ellos
mismos.
Este 5º Encuentro
Nacional fue, en síntesis, otro momento fuerte de mutuo
enriquecimiento.
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